jueves, 25 de septiembre de 2008

26 de septiembre en el puente de Triana

Candados
Victoria Martín Márquez, Nápoles junio 2008

Quiero soplar fuerte en la vela del tiempo
y sentir que los días que dejo atrás
son sólo ratitos vacíos de ti.

No tengo más ganas de primaveras frías y entrepiernas vacías,
quiero oler el albero y el azahar
y caminar descalzo bajo la lluvia de abril.

Voy a desmontar Madrid y a pintar mis tardes
de Triana y Guadalquivir.

Deja que te cuente mis deseos cada noche,
sin cables ni teléfonos
susurrándote desnudo en el oído.

viernes, 29 de agosto de 2008

Sin ti


Cuerpo de mujer
Victoria Martín Márquez, Berlín agosto 2008
(arreglos Pedro P. Caro)

Sin ciudad y con un mapa en blanco.
Sólo un álbum de fotos y tu mirada,
así empieza el final de la tierra de este nuevo partir.
Se que allí te veré de nuevo,
como Victoria al principio de mi batalla,
como final del Taiwan del que todo surge.

sábado, 23 de agosto de 2008

En el museo





Me encanta ver como otros convierten en arte mi enfermiza obsesión por el cuerpo femenino.

Obras de Egon Schiele.

sábado, 16 de agosto de 2008

En Berlín

Desnudo
sin gónadas ni gafas,
así llegué a ti
evitando sentirte antes de oler tu aliento.

Con la lengua húmeda
disfruto de tus curvas reconstruidas
y tu adolescencia pueril.
He respirado en ciudades llenas de polvo
(viejas bibliotecas y desfasadas galerías)
en las que una señora mustia presume de lo que fue,
tú sin embargo aún eres joven...

Me pregunto si tu pubis luce ya el vello negro de la pubertad,
¿es pronto aún?.

martes, 12 de agosto de 2008

De Amsterdam a Berlín.


Pedro P. Caro, Berlín agosto 2008

En
dos ruedas y a pedales
viajo al fondo de la entrepierna de Berlín...
no espero encontrar el ácido mordisco de los labios verticales,
me basta con sentirme agusto frente a su desnudo.

Berlín, ella y yo.

viernes, 4 de julio de 2008

Esperando

Esperando
Pedro P. Caro, Seattle junio 2007



jueves, 3 de julio de 2008

En la desposesión

Nenúfar
Pedro P. Caro, Seattle julio 2007




Y así quiero vivir,

en la desposesión, como el otoño,
rama desnuda en la que puedo
otro clima esperar, tal vez otro silencio.

Luis García Montero, extraído de Casa en ruinas IV.