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martes, 14 de julio de 2009

Bilbao ya no es sólo Bilbao

Bilbao ya no es un objeto
colgado de piernas abiertas,
ni una glorieta
memoria de alguna película.
Ahora Bilbao es ciudad
y huele a ría bajo nubes y xirimiri.

La recuerdo como casco viejo
entre Somera y Ronda,
de húmedas calles y lucha constante.
Atávicos sentimientos
en los puños y lenguas de los jóvenes
que, con pluma y dientes,
defienden su identidad.
Al fondo, una máscara uniformada
arredra tras su arma.

Entre esas calles y esos bares aprendí
que una imagen congela dos realidades:
la que ves frente a la foto
y la que vives al entrar en ella.

No es lo mismo un ertzaina
en el periódico, que un uniforme enmascarado
que infunde miedo.
No es lo mismo un terrorista
en los carteles del aeropuerto, que un joven entregado
a una guerra, tan obsoleta como cualquier otra.

martes, 14 de abril de 2009

Ni dios, ni rey... República Federal Ibérica.


Hoy, 78 años después de que se izara en Éibar la bandera de la II República, podemos empezar un nuevo proyecto de república, un proyecto de todos y para todos.

Escucha el Himno de Riego, que el diario Público nos ofrece hoy.

martes, 17 de febrero de 2009

Su despedida

A Teresa Corrales Pérez,
mi abuela.

Me desperté de repente, con el amargo sabor de una despedida involuntaria, como si al otro lado de la realidad alguien dijera adiós. Me incorporé sobre el brazo izquierdo para mirar la hora, 6:48. Era un poco pronto para levantarse, el despertador no sonaría hasta las 7:00.
Me levanté tras la primera alarma, desayuné y salí en dirección a la universidad. Cerré la puerta absorto aún por la sensación de despedida. Crucé la avenida del General Perón y bajé la calle Orense hasta la parada de Cercanías.
Me monté en el tren por la primera puerta de la cabecera; a esas horas era la única forma de conseguir un asiento. Me quité el abrigo, apoyé la cabeza en el cristal y cerré los ojos.

Sobre la realidad habitan los sueños, en una especie de superrealidad. En ella, coexisten los subconscientes y sentimientos, entrelazados en vínculos que imitan a las relaciones personales. El amor o el odio, por ejemplo, no son más que productos de la realidad tangible que sólo adquieren sentido total en ese plano onírico. Las leyes y reglas de ese lugar no son arbitrarias, responden a la lógica de los sueños, a ese desconcertante silogismo que escapa a la razón. En las fantasías nocturnas nuestros subconscientes se despiertan y viven; como calco de la realidad se acarician y se hablan, se acercan y se alejan... Estas superrelaciones pueden perdurar a las relaciones que se traban en la realidad, pero en ningún caso sobrevivirán al cuerpo. Al morir el individuo, su subconsciente abandona de súbito esta superrelidad.

Abrí los ojos con la voz que anunciaba la parada de Cantoblanco, me puse el abrigo y salí. Caminé con la prisa habitual hasta la facultad de ciencias.
Entré por la puerta que da al departamento de matemáticas y subí a mi despacho. Me quité la gorra y el abrigo, saqué mis cuentas y me senté a trabajar.
Cinco minutos después sonó el teléfono, abrí la cremallera de la mochila y lo cogí: 7024. No podía ser, no estaba preparado para decirle adiós, era pronto aún... aunque quizás, ella estaba ya cansada de luchar. Había engañado a los médicos casi siete veces, siempre les negaba sus pronósticos y conjeturas, siempre se quitaba el camisón blanco para lucir sus canas y sus vestidos de flores. Mi padre creía que de nuevo lo haría.

—¿Qué pasa mare? —dije al descolgar el teléfono.
—Pedro, tu abuela se ha muerto —dijo mi madre—. Ayer por la noche estaba bastante mal.
—¿Cómo está papá? —le pregunté.
—Pues tu padre ya ha pasado lo peor, pero aún está regular.
—¿A qué hora se murió la abuela?
—Pues parece que un poco antes de las siete —respondió mi madre.
—Bueno mare, cogeré el tren esta tarde o mañana por la mañana.
—Vale hijo. Bueno... hasta luego.
—Venga mare, hasta luego.

La abuela Teresa se había ido para siempre, y como era de costumbre quería su beso y su achuchón de despedida. Besos y adiós abuela, que no sabía que eras tú quien se marchaba esta mañana de mis sueños.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Una foto sin colores, sólo de texturas

"La clave: no intentar conducirte a ti mismo, sino conducir discretamente a aquello que te conduce. Lo atisbas sólo con artes indiscretas."

Jorge Riechmann

La piel de mi cabeza suave, recién afeitada.
Pinceladas negras sobre los ojos, sangre carne los labios
y pelirroja la barba que cubre mis mejillas.

Largo y macilento,
sólo mis vellos colorean mi cuerpo desnudo.
Finas y delicadas,
casi guantes de fémina son mis manos.

Solo, con una bufanda y un poema
bajo el sol de invierno,
sin paraguas entre las lluvias de primavera,
olor a mi tierra húmeda.

Entusiasmado por las ideas desinteresadas:
creatividad sin fronteras ni aranceles, conocimiento libre.

Micción sobre lo que escribieron los antiguos
para que los de ahora no lo podamos cambiar,
¡reescribamos sin complejos nuestra forma de organización!

Miedo de los estados que olvidan al individuo
y los derechos de éste sobre su cuerpo y vida.
Libre asociación, lícita escisión
la de quienes quieran ser ellos mismos.

Laico mi mundo, laicistas mis ideas.
Decepcionante democracia la española
que premia la concentración de votos,
acepta la sangre azul y prohíbe ideas.

Evolución no darwiniana,
matemático de pasión y frustración,
discreta la energía, discreto el espacio-tiempo.

Corazón estigmatizado con la hipocondría
espero que la vida infinita siga desequilibrando a la muerte.
Miedo a la vida frágil, miedo a la muerte siempre.

jueves, 6 de noviembre de 2008

A orillas del Canal Saint-Martin

Aún siento el peso de aquella caja llena de ilusiones que abrí en una de las buhardillas de la rue des Gâtines. Recuerdo qué sentí mientras rompía el embalaje de tantos años, creo que incluso hoy escucho el sonido del precinto al despegarse... Ahí estaba todo, delante de mí, en una caja esperando a que yo encontrara la esquina adecuada. Tenía una lista en blanco llena de ilusiones y un sobre vacío con todas sus cartas. Esperaba yo encontrar no sé qué ciudad entre las piernas de esta desvirgada París.
Creo que ahora sabría responder casi a la mitad de las preguntas que salieron de la caja, podría encontrar al menos diez calles que no dejaría jamás. Escribiría incluso una fantasía con mi vida y París como escenario.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Sin rostro ni nieve

Ayer dejé Helsinki, sin nieve ni sol
con un extraño recuerdo de mi infancia:
Carmen en mi mente y en mis corazones.

Carmen Anselmo es una niña sin rostro ni olor.
Nos recuerdo en su habitación:
yo desnudando sus muñecas y ella en la cama
con la mirada extraviada
y acariciando la jareta de la funda de su almohada...
Esto tiene un montón me decía.
¿Un montón de qué? no entendía su mundo de placeres pequeños.

Su pelo recogido en una media cola, sus calcetines de ganchillos y el suelo lleno de ganchos.
Me asomé a la ventana pero no había nevado,
me iba sin ver los árboles tiritar por el frío blanco...

A lo lejos, la niña sin rostro ni cuerpo,
sólo una sensación que me hacía pequeño en ese día oscuro y sin nieve.

lunes, 13 de octubre de 2008

Primavera Kumpula Otoño

Kumpula es una pequeña isla científica
en mitad del quieto Helsinki,
es un escondite lejos del Kallio que emborracha.
Está rodeado por un pequeño bosque de colores
que atravieso cada día para llegar a mis papeles.

He visto sus árboles muertos,
encogidos por el frío del invierno que se alejaba.
He visto cómo despertaban y se enfundaban en sus galas de primavera...
y ahora,
ahora los veo envejecer
con joyas doradas a sus pies,
esperando la irremediable muerte del invierno.

Lejos queda ahora el Helsinki de días interminables y gaviotas traviesas.

jueves, 25 de septiembre de 2008

26 de septiembre en el puente de Triana

Candados
Victoria Martín Márquez, Nápoles junio 2008

Quiero soplar fuerte en la vela del tiempo
y sentir que los días que dejo atrás
son sólo ratitos vacíos de ti.

No tengo más ganas de primaveras frías y entrepiernas vacías,
quiero oler el albero y el azahar
y caminar descalzo bajo la lluvia de abril.

Voy a desmontar Madrid y a pintar mis tardes
de Triana y Guadalquivir.

Deja que te cuente mis deseos cada noche,
sin cables ni teléfonos
susurrándote desnudo en el oído.

viernes, 29 de agosto de 2008

Sin ti


Cuerpo de mujer
Victoria Martín Márquez, Berlín agosto 2008
(arreglos Pedro P. Caro)

Sin ciudad y con un mapa en blanco.
Sólo un álbum de fotos y tu mirada,
así empieza el final de la tierra de este nuevo partir.
Se que allí te veré de nuevo,
como Victoria al principio de mi batalla,
como final del Taiwan del que todo surge.

sábado, 16 de agosto de 2008

En Berlín

Desnudo
sin gónadas ni gafas,
así llegué a ti
evitando sentirte antes de oler tu aliento.

Con la lengua húmeda
disfruto de tus curvas reconstruidas
y tu adolescencia pueril.
He respirado en ciudades llenas de polvo
(viejas bibliotecas y desfasadas galerías)
en las que una señora mustia presume de lo que fue,
tú sin embargo aún eres joven...

Me pregunto si tu pubis luce ya el vello negro de la pubertad,
¿es pronto aún?.

domingo, 11 de mayo de 2008

A ti lengua abstracta que nada me has dado

Estoy justo en la mitad del camino
pero veo tan cerca el principio y lejos el final
que temo haberme equivocado de destino.

Hay días que evito levantarme
para no tener que retomar mi camino a ninguna parte.
Otros días salgo a la calle
deseando cambiar mis botas de viajero
por un huerto estable que cuidar.

Miedo e inseguridad son el desayuno de algunas mañanas.
Consumo el día entre papeles reciclados y tinta negra,
y al acabar la jornada una enorme frustración e impotencia
me arropan en la cama.

No sé que me lleva a amarte tanto,
a ti lengua abstracta que nada me has dado.

viernes, 9 de mayo de 2008

Pasan las estaciones y no veo los frutos de mi jardín

Estoy justo en la mitad del camino
pero veo tan cerca el principio y lejos el final
que temo haberme equivocado eligiendo mi destino.

lunes, 24 de marzo de 2008

La ciudad que me ha tocado vivir

Andrógina e inerte frente a mí.
Acaricio tu piel fría en busca de algún signo de vida,
adivino el color de algunos rincones
pero sigo sin saber a qué hueles.

Cuerpo sin pulso y entrepierna vacía.
Me siento psicólogo forense intentado reconstruir tu nombre,
camino con desgana preguntándome
de qué te has muerto.

¿Estás muerta o sólo te escondes en mi ataúd?
Quizás sepas que allí no iré a buscarte.

Humo en el ojo, pinturas en la pared.
Avenidas de coches, historias que contar.
Yo en Madrid, Madrid para mí.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Derramarme en ti

No imagino mis labios húmedos entre otras piernas,
no me veo desnudo si no es frente a ti.
Quiero sentir algún día cómo mi esperma se derrama
y llena de leche tus pechos de mujer.

Ese día capturaré en blanco y negro
cada segundo de premamá.
No dejaré escapar tus pezones como flores abiertas,
ni la piel tersa de tu vientre envolviendo nuestra vida.

Quiero un álbum de tu pubis negro
escondiéndose en el cuerpo blanco.
Quiero leer el final de estas líneas
sobre la primera foto.